De Working Mom a 24/7 Mom

Nadie te dice lo difícil que es ser mamá 24 horas al día, 7 días a la semana hasta que lo vives en carne propia, pero nada se compara con el tiempo a su lado.

Como les conté, soy abogada y por cuestiones de la vida, tuve que empezar a trabajar desde mis 19 años y Dios me bendijo dándome oportunidades laborales en mi área desde siempre, por lo que, me convertí en una mujer independiente, con capacidad económica para pagar mi carrera y mis gustitos si los quería y realmente lo disfrutaba. A mis 25 años conocí al amor de mi vida, un colombiano-americano, 10 años mayor que yo, inteligentísimo y con el que literalmente uso la frase: “cuando sea grande quiero ser como él”, nuestra historia de amor es totalmente alejada al deber ser de la sociedad, nos conocimos, al mes y medio vivíamos juntos y a los seis meses esperábamos a nuestra Alexandra, con sorpresa sí, pero una vez asimilada la noticia, deseada como nunca, queríamos una niña y se llamaría Alexandra (lo decidimos al yo tener menos de 2 semanas de embarazo); 3 años y medio han pasado ya del inicio de esa historia de amor en mi vida y seguimos siendo los mas felices juntos, con el plus de una chiquita que le dio un verdadero sentido a nuestras vidas.

  • Pues, los casi nueve meses pasaron y la hora de conocer a la famosa Alexandra llegó, contra todo pronóstico de las ultras, se parecía al papá y no a mí!!! Cosa que no ha cambiado a la fecha y que después de dos años al fin asimilé jaja (injusticias de la vida), y así emprendí esta fabulosa aventura llamada maternidad. Como los seres humanos somos buenísimos en juzgar, siempre dije: jamás dejaría de trabajar para cuidar bebés y efectivamente así lo hice, a los dos meses y medio de Alexandra, estaba harta de pasar encerrada en la casa, buscamos una guardería y regresé a trabajar UNA SEMANA ANTES DE LO QUE ME TOCABA, no por confusión, sino por ¡DESEO! Y créanlo o no: ¡estaba feliz!, feliz de hablar con otras personas, de sentirme útil, de hacer lo que me encantaba! Juan, mi pareja, siempre me ha apoyado en la decisión que yo tomé, por lo que aunque tuve siempre la oportunidad de dedicarme a mi hija desde un inicio, me apoyo en mi decisión de regresar y disfrutar trabajar como siempre lo había hecho.
  • Conforme Alexandra fue creciendo, dejó de ser la bebé que pasaba dormida 10 horas al día y se convirtió poco a poco en una bebé con una personalidad increíble y empezamos a ver poco a poco sus logros, que se sentara o que gateara era para nosotros como si Alex hubiera ganado las Olimpiadas 2015! Orgullosos de nuestra princesa y saben… yo me estaba pendiendo todo! Todos los logros me los contaban no los veía, su primera vez gateando fue en la guardería no en casa y mi reacción fue llorar por haberme perdido ese momento tan importante de su vida; así, me comí mis propias palabras y empezó a nacer en mi corazón la espinita de convertirme en mama 247, en dejar de un lado mis sueños por dedicarme a los de mi hija y a sus logros, espinita que fue creciendo mes a mes, hasta que en noviembre del año pasado tome la decisión (me tomo casi 2 años hacerla), y no me arrepiento ni un segundo de haberlo hecho. Los primeros dos meses siguientes a mi renuncia fueron CATASTRÓFICOS, me deprimí, me arrepentí, me frustré y me enojé con el mundo, luego pensaba que era lo mejor, volvía a deprimirme y así seguía mi ciclo (sin contar que no encontraba ni que hacer con ella en las tardes, no era lo mismo entretenerla y programar actividades con ella fines de semana que 7 días a la semana). Hasta que en enero decidí dejarlo ir, tomar cartas en el asunto y ponerme a trabajar en nuevos proyectos, así decidí crear Minimi y seguir trabajando en mi carrera sin necesidad de ser empleada de NADIE y lo mejor de todo, poder compartir con mi hija día a día y disfrutarla! La universidad nos establece que el ideal es trabajar en una gran empresa o en un bufete de renombre (lo digo por mi carrera) por lo que cambiar esa mentalidad por otra me resultaba casi imposible, pero lo logré y ahora ¡soy realmente feliz!

Espero que si eres mamá y tienes esa espinita en tu corazón este post te ayude a tomar una decisión, te advierto, el cambio no es fácil, al menos no lo fue para mí, pero ahora que la tormenta pasó, ¡me arrepiento de no haberlo hecho ante! Vale 100% la pena y no tienes por qué abandonar tus sueños o tu carrera… Yo lo he logrado, ¿por qué tú no?

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